Esto lo debí escribir hace unos 11 años, aproximadamente. El mood es adecuado para este momento así que aprovecho para sacarlo del bául polvoriento:

“A veces, los infinitos bucles del universo nos engullen, y nuestro ciclo vital gira en espiral, perdiendo el nexo con el presente cercano y retornando a puntos impregnados de vorágines sensitivas de la más diversa índole.

Un día levantas la cabeza y no escuchas el quejido del pasado, ahora silenciado, sino las brisas cálidas de épocas estivales neblinosas y aún reales, y entonces ríes, libre de incertidumbre y alegre por tal revelación.

La espirales se deshacen abriendo agujeros en el Tejido de la Trama, transportándote a lugares que en algún momento apreciabas inalcanzables. Sí, incluso más allá de la Costa de la Maravilla.

La imaginación, habitáculo y rincón abrigado por la nocturnidad y el halo de las estrellas, nunca vela la verdad de los sueños, y es allí donde se transforma lo intangible en lo tangible; ideas y sentimientos petrificados.

Sigo cayendo, muy despacio o muy profundo, pero no quiero un asidero, porque el río me arrastra hacia lugares en los que siempre quise estar pero que nunca supe predecir con exactitud.”

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Producir y nutrir. Crear sin poseer. Obrar sin retener. Multiplicar sin someterse.

La fantasía. Ingrediente descartado como componente fundamental en nuestras vidas. ¡Pero la fantasía permite liberar nuestros sentidos y llevarlos a un lugar donde pueden jugar sin ningún tipo de restricción! ¿Podemos llamar Locura a ese lugar?

Si ese lugar es la Locura, me agrada tanto como la fantasía. Me ayuda a sentirme fuera de la estandarización social, que nos inoculan, que hacen crecer y luego refuerzan, para formar parte de, para ser “apto” para, aquí y ahora, y de este modo.

Ese modo en el que se extiende el narcisismo, la esclavitud de la imagen, la monovisión cibernética, las redes binarias, instagram y facebook, la obsesión por ser aprobados. Todo ello que nos fagocita de una forma constante y continua para ser infelices, para seguir hacia atrás, para formar parte de un hogar desnaturalizado.

Pero si nos desnaturalizamos, ¿qué podemos hacer? “¡huye, amigo mío, a tu soledad! Ensordecido te veo por el ruido de los grandes hombres, y acribillado por los aguijones de los pequeños.
El bosque y la roca saben callar dignamente contigo. Vuelve a ser igual que el árbol al que amas, el árbol de amplias ramas: silencioso y atento pende sobre el mar”1.

Young Corn de Grant Wood

¿Es ese lugar sin Ego, donde despojados de él y unidos a la esencia pura del Ser, adonde la Fantasía puede guiarnos usando su GPS analógico: un espíritu aún sin corromper? Un lugar donde “todo lo grande se aparta del mercado y de la fama”2 y donde “no se creería más que en un dios que supiese bailar”3.

Si somos capaces de escaparnos del Ego, que fundamenta tres cuartas partes de las relaciones humanas, quizás podamos conseguir que “llenos de sangrientos rasguños, nuestro orgullo no quiera ni siquiera encolerizarse”4.

Si la fantasía es locura, y la locura es libertad, entonces la libertad es lo real, lo puro e insignificante. ¿Y lo insignificante se viste con ropas altivas, o quizás con esos pedazos de magia que quisieron arrebatarnos, esos pedazos pequeños y tontos e inútiles para el trabajo, el consumo y el mundo de los adultos?

Sana locura la fantasía sin límites donde imaginar es igual a la capacidad de jugar sin plantearnos su productividad. Sin filtros, sin juicios.

 

Referencias

1,2,3,4 – Extractos de Así Habló Zaratustra de Friedrich Nietzsche

Conservo con mucho gozo el recuerdo de este cortometraje cuando lo vi, a finales de los noventa, en el canal Locomotion de la extinta plataforma de canal por satélite Vía Digital. Lo repetían bastante, entre anuncios. Recuerdo cómo me atrapó su música, el ritmo y los trazos y deformaciones del dibujo.

Este obrita surca el oleaje del ego, el narcisismo, los espejos, la obsesión y un punto y coma de humor negro e ironía; merece la pena. Sigue encantándome.

(El Egoísta de Jean-Loup Felicioli y Alain Gagnol)

¿Por qué Weekend se ha convertido en una de mis obsesiones fílmicas? Porque hay una honestidad en ella, en todos sus engranajes y en la forma en la que discurren las cosas, que solo te queda quitarte el sombrero y saber –pensar- que lo que estás viendo es verdad, y cuando eso ocurre -qué difícil es- todas las barreras caen y estás a merced de ella.

Cuando los personajes protagónicos son homosexuales y representan de la forma más real y acertada los devenires cotidianos, sociales y afectivos que conlleva tener una orientación sexual diferente a la establecida, no puedes más que sentir gratitud por leer en papel hecho de fotogramas lo que tú mismo has pensado, sentido o vivido alguna vez.

Por supuesto que hay mucho más, y que trasciende la categoría de cine LGBT. Destruye clichés sin piedad. Es una película inteligentísima, demasiado sensible y demasiado natural. Es un cine cuasi documental, naturalista, una joyita solitaria, una ventana encendida en un edificio gris de un barrio de clase media. Es una maravilla con acento británico.

weekendventana

(Andrew Haigh, 2011)