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Archivos Mensuales: octubre 2013

… Por uno de los once planetas blancos.

Por encima tuya, la vorágine de escepticismo y crítica, allá donde reina el orgullo y el ego. Y sus semillas, enseñan, deben crecer y hacerse enormes. ¡Yo no quiero ese jardín en mi casa! Trabajarás engordando los jardines de otros, fuera de los reinos de la mente, hilos rotos de una realidad que desprecia lo que no está en ella.

Y es maravilloso tras el camino de las piedras y las flores y de los egos hinchados en jardínes de terciopelo, tener la oportunidad de subir unas escaleras de madera bajo techos altos, con telarañas hechas de humildad, música y amor, y que te den el permiso de trabajar con personas que admiras, respetas y quieres. Eso, amiga vida, es un regalo. 

Este cuadro es de Pilar Gil, uno de los motores de este proyecto. Intuyo que de esta armonía creativa saldrá algo fructífero. Salud a la vida para siempre.

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De su <<Canto a mí mismo>>.

Walt Whitman

“Con mis pies huello los picos de las estrellas, cada paso mío es una ristra de edades y entre cada paso voy dejando manojos de milenios… Todo cuanto hay debajo de mí lo han andado mis pies y aún asciendo… y asciendo… En cada zancada hacia la luz, detrás de mí se inclinan los fantasmas.

Allá lejos veo la inmensidad de la nada primera… Allí estuve yo, allí estuve yo esperando desde siempre y sin que nadie me viera, dormido en la niebla letárgica, aguardando paciente mi turno sin que me asfixie la fetidez del carbón. Allí estuve yo acurrucado, apelotonado siglos y siglos…

Inmensa ha sido la preparación de mi ser y fieles y amigos fueron los brazos que me ayudaron.

Ciclos y ciclos transportaron mi cuna remando sin cesar como barqueros alegres, las estrellas me apartaron un sitio en sus órbitas mismas y enviaron su luz para cuidar de lo que había de sustentarme. Antes de que mi madre me pariese, generaciones me condujeron. Mi embrión nunca ha estado dormido ni enterrado. Por él la nebulosa se cuajó en una estrella, y para que en ellos descansase se apiñaron los enormes y lentos estratos geológicos.

Árboles inmensos les dieron su sustento y saurios monstruosos lo transportaron en sus fauces y lo depositaron con cuidado. Todas las fuerzas del universo han trabajado sin descanso y obedientes para completarme y deleitarme… Y ahora estoy aquí, ¡miradme! en este sitio, con mi alma robusta y vigorosa.