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Archivos Mensuales: enero 2015

Lo verdaderamente maravilloso de las películas es eso que puedes tejer con ellas. Están ahí, hechas de muchos hilos, conformando los patrones que todos conocemos (personajes, espacios, tiempo, música…). Podemos cortar cualquier hilo e incorporarlo a nuestra cosmovisión, a nuestro propio imaginarium lleno de esperanzas y experiencias vitales. `The Secret of Kells´ apareció de casualidad, golpeándome de esa forma que no puedes verbalizar porque está ahí, al rojo vivo, incrustada en tus células emocionales, rechazando cualquier atisbo de razocinio y soberbia intelectual.

Aisling es un espíritu del bosque, pequeño y poderoso. En una secuencia canturrea un sortilegio para liberar a Brandon de su encierro, un hilo refulgente que reza “You must go where I can not” / “Debes ir hacia donde yo no puedo”. Y ese hilo seccionado por mis manos brilla siempre que necesito que mi espíritu, que mi imaginación o mi mente me lleve a lugares donde el cuerpo solo no puede cargar conmigo, como un hechizo invisible que me infunde moral, así que tenga la certeza de que allá afuera, más allá de los límites de mi cuerpo, todo es posible, todo es más fácil, todo es más tonto… y puedo relajarme porque ya alcancé la meta.

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Soy una idea, una fantasía de agua en un río desquiciado. La corriente arrastra y soy ingrávido. No existen anclas y nada es real. Arriba caminan sobre el torrente, cielo sordo. No tengo brújula y el mundo es azul. Me disuelvo en un sinfín de identidades. No encuentro un sinfín de lugares. No existe ninguna rosa de los vientos.

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Ilustración de Christian Schloe